Cómo ahorrar electricidad en la cocina

La cocina es generalmente la habitación donde más electricidad se gasta en una casa. Hay muchos electrodomésticos que nos facilitan la vida, pero que también son responsables de que la factura de la luz suba cada mes. Sigue leyendo para descubrir cómo ahorrar electricidad con cada uno de los aparatos de la cocina.

1. La vitrocerámica o la placa de inducción

En general, estos dos tipos de cocinas eléctricas no son los más indicados para ahorrar electricidad en la cocina. Si estás en una situación en la que puedes elegir entre una u otra, ten presente que la cocina de inducción gasta casi la mitad de energía que la vitrocerámica. La placa de inducción es más eficiente y calienta el recipiente mucho más rápido, por lo que no se pierde tanto calor. Así que, aunque la inducción supone una inversión mayor, notarás la diferencia en la factura de la luz. Por otro lado, la vitrocerámica mantiene el calor una vez apagada, lo que significa que puedes ahorrar electricidad si la apagas unos minutos antes de terminar de cocinar y aprovechas el calor residual.

Otro truco para no derrochar energía mientras cocinas es utilizar una cazuela o sartén adecuada para el tamaño de la zona de cocción. El recipiente debería ser del mismo tamaño o ligeramente superior, pero nunca inferior. Además, recuerda que si utilizas cacerolas con tapa se acelerará la cocción y ahorrarás hasta un 25 % de electricidad.

2. El horno

Puedes ahorrar electricidad si no abres la puerta del horno.
Lo más importante es mantener el horno cerrado mientras está encendido.

El horno es uno de los electrodomésticos que más electricidad gasta, pero no por eso tienes que renunciar a él. En primer lugar, evita utilizar el horno para recalentar o descongelar alimentos. En general, intenta ajustar la temperatura lo más posible, y fíjate en el tiempo que tarda tu horno en precalentarse para asegurarte de que no derrochas energía al tenerlo encendido más tiempo de lo necesario.

Recuerda que las porciones pequeñas se cocinarán más rápidamente que los trozos más grandes. Asegúrate de que los alimentos que cocinas en el horno son aproximadamente del mismo tamaño, y considera partirlos o filetearlos en porciones más pequeños para ahorrar energía y terminar antes. Por otro lado, si vas a asar un trozo de carne de gran tamaño, puedes utilizar un termómetro de cocina para saber exactamente cuándo está hecho. Incluso puedes apagar el horno cinco o diez minutos antes de tiempo: si mantienes la puerta cerrada, el asado terminará de hacerse con el calor residual.

También puedes ahorrar electricidad utilizando el horno para cocinar tanto el plato principal como la guarnición. En tal caso, ten en cuenta que tendrás que adecuar el tiempo y la temperatura a los diferentes platos que vayas a cocinar.

Lo más importante es mantener el horno cerrado mientras está cocinando. El calor escapa cada vez que abres la puerta para ver cómo va la comida, haciendo que el aparato tenga que utilizar más electricidad para mantener la temperatura deseada.

3. El microondas

El microondas es mucho más eficaz que el horno, pudiendo gastar hasta un 70 % menos que este. Utilízalo para recalentar las sobras de forma más eficiente (y más rápida) que la vitrocerámica, la inducción o el horno. Además, para que su eficacia sea más rentable, puedes cortar los alimentos en trozos pequeños antes de meterlos en el microondas, y asegúrate de remover las salsas o los líquidos para que todo se caliente por igual.

Ahorra electricidad descongelando alimentos el día anterior en la nevera. No sólo te ahorrarás hacerlo en el microondas, sino que además los alimentos se descongelarán más despacio y conservarán una buena calidad y sabor.

4. El robot de cocina

Sí, es muy cómodo pero gasta mucha electricidad. Plantéate que quizás no sea necesario utilizarlo para hacer todas las comidas. Si lo haces, quizá no te compense cuando llegue la factura de la luz. Utiliza la olla a presión más a menudo, se tarda menos en cocinar y gasta la mitad de electricidad. La comida se hará más rápidamente que en una cacerola convencional, otro truco para ahorrar electricidad.

5. El frigorífico

Al tener que estar enchufado las 24 horas del día todos los días, es uno de los electrodomésticos que más electricidad consume en términos absolutos, por muy eficiente que sea. Las reglas de oro para ahorrar electricidad utilizando el frigorífico adecuadamente son dos: primero, mantén la nevera en buen estado, limpia y organizada. Por último, evita subidas bruscas en la temperatura interior de la nevera manteniendo la puerta cerrada y evitando introducir comida caliente. Si quieres saber más, te damos 9 consejos para ahorrar en la factura de la luz con la nevera.

6. El lavavajillas

A la hora de lavar los platos, los expertos aconsejan que para ahorrar electricidad es mejor poner el lavavajillas que fregarlos a mano. Es verdad, pero para ello asegúrate de que está lleno, y ajusta el programa según el nivel de suciedad de los platos que haya dentro. No es lo mismo lavar solo cubertería y vajilla que tener que limpiar cacerolas o fuentes con restos de comida. Ten en cuenta que el mayor consumo de energía tanto del lavaplatos como de la lavadora se produce cuando se calienta el agua.

7. La lavadora y la secadora

Utiliza programas cortos para ahorrar electricidad con la lavadora
Al poner la lavadora, utiliza programas cortos con temperaturas bajas y ahorrarás electricidad.

Llena siempre la lavadora, pero asegúrate de no sobrepasar la capacidad máxima del tambor para evitar tener que ponerla de nuevo si la ropa no queda limpia. Espera un tiempo entre cada lavado para asegurarte de que tienes suficientes prendas de cada tipo y aprovechar al máximo la capacidad de la lavadora cada vez. Si tienes una tarifa de electricidad con discriminación horaria, organízate para poner la lavadora y la secadora en las horas valle.

En la medida de lo posible, y en general para lavar aquellas prendas que no tengan manchas, utiliza programas cortos con temperaturas más bajas: la ropa de diario quedará fresca y bienoliente sin necesidad de estar tres horas en remojo en agua caliente. Además, bajando la temperatura de lavado de 40º a 15º, puedes reducir el impacto de la lavadora en la factura de la luz a la mitad.

En general, la secadora es otro de los electrodomésticos que más energía consumen. Usando la secadora ahorrarás tiempo y esfuerzo, pero si tienes un tendedero y condiciones climáticas favorables, evita la secadora y ahorrarás electricidad. Por otro lado, las prendas tardarán menos en secarse si utilizas un programa de lavado con centrifugado. Quizá esto te convenza para dejar de lado la secadora. Si no, el centrifugado te permitirá utilizar un programa de secado más corto, ya que las prendas saldrán con menos agua de la lavadora. Recuerda que, si quieres planchar las prendas después de la secadora, puedes utilizar un programa que deje la ropa “seca para planchar”, esto es, con algo de humedad que facilite el planchado. ¡Ahorrarás electricidad doblemente!

8. La plancha

La plancha necesita mucha potencia para funcionar, lo que hace que gaste bastante en términos relativos a lo que se usa. Es cuestión de preferencias personales, pero si quieres ahorrar electricidad haciendo un menor uso de la plancha, puedes plantearte dejar de planchar los textiles de la casa como las toallas, los paños de cocina o las sábanas. Quizá tampoco sea necesario planchar otras prendas como la ropa interior o los pijamas...

También puedes reducir la cantidad de ropa que necesita ser planchada tendiendo ciertas prendas adecuadamente después de lavarlas. Por ejemplo, puedes sacudir las camisas y colgarlas en perchas alisando bien las mangas, o estirar bien las toallas y las sábanas antes de colgarlas, asegurándote de que quedan rectas. También puedes colgar los pantalontes por la cinturilla para que se mantengan estirados con el peso del agua hasta que se sequen.

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